La consulta está dirigida por Ana San Segundo Sanchidrián, psicóloga clínica formada en la Universidad de Salamanca y en la Universidad Complutense de Madrid, Especialista en Psicología Clínica por el Ministerio de Educación, terapeuta familiar sistémica y profesional acreditada en EMDR. Su experiencia incluye red pública sanitaria (SERGAS), programas institucionales, intervención en violencia de género y drogodependencias, terapia familiar y grupal, así como práctica privada en La Coruña desde 2016. Además de ejercer, durante el año 2023, como supervisora de EAPS en Cruz Roja.
Mi formación académica se inicia con la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca y continúa con la Diplomatura en Psicología Clínica en la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente obtengo el reconocimiento como Especialista en Psicología Clínica por el Ministerio de Educación.
A lo largo de mi recorrido profesional me he formado como Terapeuta Familiar Sistémica y como profesional acreditada en EMDR (formación completa y avanzada), integrando estos enfoques dentro de una práctica clínica estructurada y reflexiva.
He desarrollado mi labor en distintos ámbitos:
Red pública sanitaria (SERGAS)
Programas institucionales
Intervención en violencia de género
Drogodependencias
Terapia familiar
Terapia de grupo
Práctica privada en La Coruña desde 2016
En 2023 he ejercido como supervisora de EAPS en Cruz Roja, acompañando a profesionales en la reflexión y revisión de su práctica clínica.
Esta trayectoria me ha permitido trabajar con perfiles diversos, contextos complejos y procesos terapéuticos de distinta naturaleza, consolidando una mirada clínica amplia y fundamentada.
La formación académica, siendo imprescindible, no agota el aprendizaje clínico.
Durante más de tres décadas he complementado mi desarrollo profesional con un trabajo personal continuado a través de diferentes experiencias: bioenergética, arteterapia, terapia sistémica, trabajo grupal, EMDR y otros espacios de crecimiento personal.
Estas experiencias no han sido añadidos accesorios, sino parte esencial de mi manera de comprender el proceso terapéutico. Me han permitido experimentar en primera persona lo que significa estar en el lugar del paciente, atravesar incertidumbres, resistencias, cambios y elaboraciones.
No me identifico plenamente con un único modelo teórico.
Trabajo desde una integración clínica con criterio, seleccionando herramientas y marcos conceptuales en función de la comprensión del caso y no de la fidelidad rígida a una escuela.
Entiendo la práctica clínica como un proceso vivo, que exige revisión constante, supervisión y actualización.
Y sigo aprendiendo.